El verano: el mejor momento para desconectarse (aunque tu empresa no pare)
- Den Paccot

- 12 ene
- 3 Min. de lectura
El verano suele venir con una promesa implícita: bajar el ritmo, respirar distinto, desconectarse. Pero para muchos dueños y líderes de pymes, esa promesa no se cumple. El correo sigue llegando, los problemas no esperan y la cabeza nunca se apaga del todo.
¿Y si este verano no se tratara de “vacaciones” en el sentido clásico, sino de resetear tu forma de operar bajo estrés? Esa es la invitación que hace The 5 Resets, de Aditi Nerurkar, un enfoque especialmente relevante para quienes lideran negocios en contextos de alta presión.

El problema real no es el trabajo, es el estrés mal gestionado
En pymes, el estrés no aparece de golpe: se acumula. Se normaliza. Se vuelve parte de la identidad del líder.
El problema es que el estrés crónico no solo afecta la salud, también deteriora la toma de decisiones, la creatividad y la capacidad de liderar equipos.
La Organización Mundial de la Salud advierte que:
“El estrés laboral crónico que no se ha gestionado con éxito puede provocar el síndrome de desgaste profesional (burnout), caracterizado por agotamiento, negativismo y disminución del desempeño.”— Organización Mundial de la Salud (OMS)
En otras palabras: seguir funcionando sin pausas no es sostenible, aunque el negocio “aguante”.
Los 5 resets: una guía práctica para desconectarte de verdad
En The 5 Resets, Aditi Nerurkar plantea algo clave: no siempre puedes eliminar el estrés, pero sí puedes cambiar cómo tu cerebro y tu cuerpo responden a él. Cada reset es un ajuste concreto para salir del modo supervivencia y volver a un estado más claro y sostenible .
1. Reset 1: Aclarar qué es lo que realmente importa
Cuando todo parece urgente, el cerebro entra en modo reacción. Este primer reset invita a recuperar claridad preguntándote: ¿qué es lo más importante ahora?
Definir prioridades ayuda a salir de la zona del miedo y volver a decidir desde aprendizaje y crecimiento. El verano es un buen momento para revisar objetivos y soltar lo que ya no aporta valor.
2. Reset 2: Encontrar quietud en un mundo ruidoso
No estamos agotados solo por trabajar mucho, sino por no darle descanso al cerebro.Este reset se centra en proteger la atención: poner límites al celular, reducir el consumo digital y mejorar el descanso. No se trata de desaparecer, sino de recuperar capacidad mental.
3. Reset 3: Sincronizar cerebro y cuerpo
El estrés no vive solo en la cabeza; se manifiesta en el cuerpo. Respiración consciente, movimiento diario y pausas breves ayudan a desactivar la respuesta de alerta.Técnicas simples como Stop–Breathe–Be permiten bajar el estrés en segundos y volver al presente.
4. Reset 4: Tomar aire antes del burnout
Cuando el cansancio se vuelve crónico, hacer más no ayuda. Este reset propone encontrar el “punto justo” de estrés: ni demasiado ni demasiado poco.Pausas intencionales, monotarea y rituales de inicio y cierre del día ayudan a que el cerebro se recupere y rinda mejor.
5. Reset 5: Traer tu mejor versión al presente
Bajo estrés, la voz del crítico interno se amplifica. Este reset trabaja sobre cómo nos hablamos.Prácticas como la gratitud y la escritura expresiva ayudan a bajar la autoexigencia y recuperar perspectiva. No es pensar positivo, es crear espacio mental para responder mejor.
5 acciones concretas para aplicar este verano
No se trata de desaparecer un mes, sino de hacer pequeños ajustes que tengan impacto real.
Define una sola prioridad clave por semana.
Agenda espacios sin estímulos (caminar sin audífonos ni llamadas).
Incorpora movimiento diario, aunque sea breve.
Protege tus horarios de descanso digital.
Cierra el día con una pausa consciente o una reflexión escrita.
Desconectarse no es abandonar, es volver con claridad
Muchos líderes temen desconectarse porque sienten que todo depende de ellos. Pero un líder agotado genera decisiones agotadas.
Este verano puede ser una oportunidad para una pausa estratégica. No para escapar del negocio, sino para volver con más foco, más energía y mejores decisiones.
Tal vez el verdadero liderazgo no se mide por cuánto aguantas, sino por cuándo decides resetear.


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